
"Imagination is the one weapon in the war against reality."
Jules De Gaultier
sábado, 26 de mayo de 2007
Mirada Siniestra en el Círculo de Lectura Letras de Fuego

viernes, 25 de mayo de 2007
De La Pila de Libros ...


En Casino Royale, James Bond es un soldado, un consumado profesional que se enfrenta en sus páginas a su prueba de fuego. La película de Martin Campbell es asombrosamente fiel a la trama literaria, exceptuando algunas pocas actualizaciones al Siglo XXI y unas cuantas escenas añadidas para cumplir con el tiempo reglamentario de un largometraje.
Pero, al igual que en la mayoría de los casos, el libro es superior.
El Candidato Indiscreto: Episodio XIV
“¡Bingo!” Murmuro al repetir la conversación. Virgilio está en el vértice de todo este lío. Las strippers trabajan para él, las fiestas privadas son en su local, y es él quien alimenta la drogadicción de Lucero. Tiene acceso a todo. ¿Y qué mejor forma de lucrar de circunstancias tan ventajosas? Por supuesto, está la pregunta del millón de dólares: ¿Para qué exigió el retiro de Oliver de la contienda política en su primera nota? Podría ser un favor a Lucero. O podría estar haciendo outsourcing de sus servicios a otro político como, digamos, Mario Echevers. Al parecer se acerca la hora de confrontar a Virgilio, pero tristemente sólo tengo evidencia circunstancial.
“Sabrina, puedes ir preparando la factura;” anuncia Samuel al entrar a mi oficina cargando una caja de cartón que coloca sobre mi escritorio. “¡Tenemos a la chantajista!” ¿La chantajista? ¿En femenino? “Tomamos las huellas digitales de todos los vasos y botellas que trajiste del día en que te fuiste a beber con las bailarinas,” explica. Creo que está un poco celoso de mi experiencia de esa noche. “Y una de ellas coincide con las huellas en las fotos que llegaron al partido.” Dentro de la cajeta, cada vaso, copa o botella está dentro de una bolsa plástica transparente etiquetada con el nombre de su usuaria. Introduce la mano en la caja y extrae una bolsa con un vaso plástico rotulada CARIDAD. “Ésta es la ganadora.” Lo que me temía. “¿Qué sucede?” Samuel frunce el ceño. “No luces muy contenta.” Le lanzo mi teoría sobre Virgilio. “Hmm,” Samuel la considera por un instante. “Tiene cierta lógica. Pero aquí tenemos algo concreto, Sabrina. Y las coincidencias a veces ocurren.”
“Quizás, pero las coincidencias no pagan mis cuentas;” replico. “A lo mejor estoy totalmente equivocada pero, ¿y si no? ¿De qué nos serviría atrapar a la autora material si el cerebro detrás del chantaje continúa impune?”
“Caridad podría escapársenos mientras tanto,” advierte Samuel. “Y quedaríamos en cero.” Lo sé. Además, estas mujeres se visten en ficción. No puedo dejar que cualquier simpatía por la historia de Caridad influya en mi decisión.
“Sólo necesito una oportunidad,” admito, y le explico a Samuel lo que tramo. Él accede a que triplique mi oferta a mi contacto dentro de DHL y, efectivamente, una hora después éste me entrega la guía del courier en el cual fue entregado al partido el CD con las fotos bochornosas de Lucero.
De ahí voy directo a la oficina de un perito caligráfico que ocasionalmente le hace trabajos a nuestra agencia y le entrego la guía para su análisis. No tenemos una fuente con la cual compararla, pero eso no es lo que necesito ahora mismo.
Lo primero que hago al recibir los resultados es llamar a Samuel. “Tal como sospechaba,” le informo; “hay un noventa y un por ciento de probabilidades de que la caligrafía con la cual llenaron la guía corresponda a un hombre.” Le dicto el nombre que firmó, aunque estoy segura de que resultará ser falso. “Ahora sólo necesitamos una muestra de la letra de Virgilio.”
Espero que lograrlo sea tan fácil como suena.
Mirada Siniestra ... ¡¿Cierra los Ojos?!

Sé ahora que de igual forma recordaré el pasado Domingo cuando el Señor Raúl Esquivel anunció: "¡Se acabó Mirada Siniestra!" No se refería a los ejemplares que habíamos llevado para venta en
Si todavía no tienes tu Mirada Siniestra puede que la encuentres si te apresuras y la buscas, pues todavía hay algunos ejemplares distribuidos en las librerías locales. Pero oficialmente ya la primera edición de Mirada Siniestra está agotada.
Los libros se vendieron más rápido de lo pronosticado el sábado, y el domingo creímos que nos daríamos abasto pero al mediodía la demanda nos obligó a buscar todo lo que quedaba en bodega y ... alrededor de las 5:12 p.m del 20 de Mayo de 2007 se vendió el último ejemplar de Mirada Siniestra a la entusiasta lectora Dayra que nos acompaña en esta foto.
Gracias a Raúl y Vielsa Esquivel por creer en una alocada novela que no se había ganado el derecho de triunfar. Gracias al Profesor Ricardo Ríos quien no sólo invirtió su fe en convertirme en el escritor que soy hoy, sino que cada día me inspira a mí y a todo el que lo conoce a dar el 200 % de sus esfuerzos en alcanzar su potencial.
Pero, sobre todo, gracias a USTEDES, mis lectores, por su respaldo. Cuando pienso en que miles de ejemplares de Mirada Siniestra se han vendido me suena increíble, pero son sus palabras de aliento las cuales han motivado todas las deliciosas trasnochadas frente al teclado. Quienes nunca me ven en MSN Messenger cuenten con que se debe a que estoy concentrado en el procesador de palabras, y quienes sí me encuentran, gracias por tomarse el tiempo de darme su opinión sobre mi trabajo.
Y es precisamente a ustedes, mis lectores, a quienes ahora hago con conocimiento de causa la siguiente promesa: Lo mejor está por venir.
La Niebla en Extramuros

martes, 22 de mayo de 2007
Crónica de la Feria







lunes, 14 de mayo de 2007
De La Pila de Libros ...

Ahora creo que uno de estos días tendré que conocer a George Smiley…
El Candidato Indiscreto: Episodio XIII
“Sí, esa soy yo;” admite fríamente al verse en la pantalla, aspirando cocaína. “¿Y qué? Soy una adulta. Puedo hacer lo que me dé la gana. Si me meto en problemas, es asunto mío. Además,” añade con una sonrisa caprichosa; “no me meteré en problemas, precisamente porque soy la hija de Oliver Coronado.”
No sólo no le importa el daño que le está haciendo a su organismo, sino que la trae sin cuidado cómo sus actividades nocturnas pueden perjudicar la carrera de su padre. Es más, veo en ella a una chica resentida por la falta de atención que ha recibido, y sospecho que le alegra castigar a su progenitor de esta manera.
“¿Tiene idea de quién pudo haber tomado esas fotografías?” Inquiero, fingiendo que tomo apuntes en una libreta, aunque en realidad me estoy fijando en la cámara digital que descansa junto a la PC.
Lucero menea la cabeza. “Como podrás imaginarte, mi mente estaba ocupada en otras cosas en ese momento;” responde. Su celular nos interrumpe, y su rostro se ilumina al reconocer el número. “Permiso,” me dice al irse a atender la llamada fuera del alcance de mi oído. Inmaterial, tengo otros intereses. Abro la cámara digital, y descubro que el memory stick brilla por su ausencia. Lo cual no significa nada, pero me gano la vida siendo maliciosa. ¿Qué tan lejos iría una hija desatendida para ganar la atención de su padre? ¿Sabotearle sus ambiciones políticas no estará dentro de las posibilidades? Abro su impresora Cannon, tomo la cabeza y la guardo en mi cartera.
Mientras espero a que Lucero termine con su llamada, me distraigo asomada por la ventana de su apartamento. Más oportuna no pude haber sido: Un minúsculo escalofrío me estremece al ver pasar lentamente al Renault verde de la otra noche. Definitivamente alguien me está siguiendo. Voy a tener que hacer algo al respecto pronto. Si el extorsionador ya sabe que estoy tras su pista, se esmerará por borrar cualquier rastro que haya dejado. Aunque quizás sea positivo: A lo mejor lo motive a desistir de su plan.
“¿Sabrina?” Lucero regresa, tan despreocupada como antes. “En verdad no hay más nada que pueda hacer para ayudarte, y tengo que salir así que—”
“No hay problema,” le aseguro. “Si se acuerda de algo útil, me puede llamar a cualquier hora.” Le entrego una de mis tarjetas de presentación. Sospecho que acabara en el basurero dos segundos después de que yo salga del apartamento.
Mi siguiente parada es en la imprenta de Ismael. En el camino llamo a mi contacto en DHL, pero aún no tiene nada para mí, y se queja de mi impaciencia. Ismael me recibe con su cordialidad habitual, y rápidamente se desocupa para practicar las pruebas con las dos cabezas de impresora que le entrego. Mientras analiza los resultados, repaso las opciones de quién me puede estar siguiendo. No es sencillo. Puede que ni siquiera sea alguien relacionado con este caso en particular.
“Malas noticias,” anuncia Ismael. “Ninguna de estas cabezas tiene el defecto en el magenta que te expliqué. Con ellas no se imprimieron tus fotos.” Debí haberlo supuesto. Mi trabajo nunca es tan fácil. Y, de todas formas, eso no necesariamente descarta a Virgilio o a Lucero como sospechosos.
Mi celular suena, e identifico el número de la agencia. “Sabrina, debemos reunirnos lo antes posible;” me dice Samuel, mi jefe. “Acabo de identificar las huellas digitales del primer grupo de fotos.”
EPISODIOS ANTERIORES
Episodio I: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/10/el-candidato-indiscreto-episodio-i.html
Episodio II: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/10/el-candidato-indiscreto-episodio-ii.html
Episodio III: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/11/el-candidato-indiscreto-episodio-iii.html
Episodio IV: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/12/el-candidato-indiscreto-episodio-iv.html
Episodio V: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/01/el-candidato-indiscreto-episodio-v.html
Episodio VI: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/01/el-candidato-indiscreto-episodio-vi.html
Episodio VII: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/01/el-candidato-indiscreto-episodio-vii.html
Episodio VIII: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/02/el-candidato-indiscreto-episodio-viii.html
Episodio IX: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/03/el-candidato-indiscreto-episodio-ix.html
Episodio X: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/04/el-candidato-indiscreto-episodio-x.html
Episodio XI: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/04/el-candidato-indiscreto-episodio-xi.html
Episodio XII: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/05/el-candidato-indiscreto-episodio-xii.html
domingo, 13 de mayo de 2007
4ª Feria Internacional del Libro de Panamá

¿La Vida Imita El Arte?

De La Pila de Libros ...

Esta es la historia de Sophie Deutiers, una tanatóloga con una peculiar dependencia del medicamento xanazina y una inquisitiva mente abierta que, junto su amigo paparazzi Cal Andrade y el inspector Marco “Matasantos” Feliciano se trasladan a una remota población de Chile llamada Puerto Fake a investigar unos misteriosos suicidios que se han suscitado entre sus residentes. Develar el enigma los hará cuestionar sus propias creencias y el grado de maldad del cual el ser humano es capaz.
Aunque fanfiction es un término populari

No había oído nada de la obra cuando la encontré en una librería local, pero al enterarme de que su autora no sólo compartía conmigo gustos similares sino que contaba con veintitrés años—la misma edad que yo tenía cuando Mirada Siniestra fue publicada—fue motivación suficiente para adquirirla. Y fue buena decisión; Francisca nos entrega una novela interesante que se suma al esfuerzo de otros autores por abrirle nuevas puertas a la literatura latinoamericana, y promete ser el abreboca de una rica producción futura.
El Candidato Indiscreto: Episodio XII
No cuento con la libertad deseada para revisar los cajones y la credenza y fotografiar hasta el más mínimo documento, pero eso no implica que la noche es una completa pérdida. Haciendo menos ruido que mi gato llego al lado de Virgilio—quien ronca como un hipopótamo asmático—y alcanzo su teléfono. Menos mal que tengo bastante experiencia, pues no hay oportunidad de encender mi flashlight mientras destapo el auricular e inserto el micrófono que me permitirá grabar todas sus llamadas.
Devuelvo el teléfono a su sitio e inspecciono el área con la mirada hasta localizar la impresora. ¿Quién sabe si ahí se tiraron las primeras fotos de Oliver con las strippers? Prácticamente en puntillas rodeo su silla para llegar al mueble de la PC—y en eso, en medio de su sueño, Virgilio se reacomoda, mueve la silla, y al hacerlo me atrapa entre el respaldar y la pared. ¡Ni siquiera puedo respirar! Sentirá cualquier movimiento en falso, y no tengo idea de qué tan ligero sea su sueño. Dudo que al pillarme aquí intuya que en realidad soy una detective contratada para exponerlo. Lo que me preocupa es que si me encuentra a esta hora en su oficina, concluya que he venido a seducirlo, tal y como él desea.
Espero minutos que se sienten como una eternidad, pero en vista de que mis circunstancias no tienen pinta de cambiar, decido jugármelas y con las yemas de los dedos muevo el respaldar, apenas lo suficiente como para pasar. Virgilio deja de roncar. Yo dejo de respirar. Diez pretextos distintos surcan mi mente. O, en el peor de los casos, puedo simplemente golpearlo y aturdirlo antes de que me vea. Pensará que era un ladrón. Instantes después, como el escape de un bus de ruta, los ronquidos de Virgilio reinician y yo, reprimiendo un suspiro de alivio, retorno a la tarea que me interesa. Abro la cubierta de la impresora Hewlett-Packard y extraigo su cabeza. Mañana Virgilio tendrá a muchas personas que culpar por su desaparición.
Vuelvo a dar la vuelta alrededor del escritorio y avanzo hacia la salida. No hay nada más que pueda lograr hoy. Ya mi mano está en la perilla cuando oigo un golpe seco sobre la madera del pupitre. Volteo y noto que, aún dormido, el brazo de Virgilio ha caído involuntariamente sobre el escritorio. Pero eso no es lo peor. El problema es que al hacerlo ha empujado la botella de Bacardi, que ahora va rodando inclementemente hacia el borde, del cual se desplomará haciendo un estrépito que sin duda lo despertará.
Recurriendo a las pocas energías que me quedan, abro la puerta, la cierro a mis espaldas y emprendo la carrera hacia las escaleras a toda velocidad. El ruido del cristal al romperse llega a mis oídos cuando ya me faltan sólo dos peldaños, que dejo atrás con un brinco que me lleva directo a la salida. Oigo a Virgilio recitar obscenidades, pero su voz proviene del interior de la oficina. Tengo tiempo de sobra.
Estoy a punto de abrir la puerta que conduce al estacionamiento cuando algo me hace vacilar: Un automóvil verde está detenido detrás de mi carro, sus luces altas están enfocadas en la parte trasera de mi Honda. No sé si es la paranoia que mi profesión inculca, pero lo primero que pienso es que su tripulante—o tripulantes—está anotando mi número de placa. Es un Renault, pero el ángulo en que se encuentra no me permite tomar su placa. Unos segundos después el misterioso vehículo se aparta del mío y continúa su camino. Aguardo hasta estar segura de que se ha marchado para salir y cruzar a prisa hacia mi carro. ¡Qué noche!
¿Será que la cazadora también está siendo cazada?
EPISODIOS ANTERIORES
Episodio I: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/10/el-candidato-indiscreto-episodio-i.html
Episodio II: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/10/el-candidato-indiscreto-episodio-ii.html
Episodio III: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/11/el-candidato-indiscreto-episodio-iii.html
Episodio IV: http://rfjplanet.blogspot.com/2006/12/el-candidato-indiscreto-episodio-iv.html
Episodio V: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/01/el-candidato-indiscreto-episodio-v.html
Episodio VI: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/01/el-candidato-indiscreto-episodio-vi.html
Episodio VII: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/01/el-candidato-indiscreto-episodio-vii.html
Episodio VIII: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/02/el-candidato-indiscreto-episodio-viii.html
Episodio IX: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/03/el-candidato-indiscreto-episodio-ix.html
Episodio X: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/04/el-candidato-indiscreto-episodio-x.html
Episodio XI: http://rfjplanet.blogspot.com/2007/04/el-candidato-indiscreto-episodio-xi.html