
En una bodega apropiadamente clandestina se reúnen cuatro personajes tras realizar una exitosa redada a una base secreta del complejo militar estadounidense. Por supuesto que esto se deriva de mi inmensa experiencia dirigiendo a un equipo de mercenarios en operaciones internacionales ilícitas… Pero curiosamente nunca se me ocurrió describir la redada en sí. Desde el principio planeé retratar el reencuentro posterior.
Lo que obtuvieron en la redada es sumamente relevante para la trama—es un ingrediente imprescindible de mi McGuffin—y por eso la escena es requerida. Pero si hubiera optado por el robo, habría tenido un par de páginas de sudor, sangre, balas, explosiones, y gritos (y quizás un par de helicópteros). Sin embargo, preferí escribir sobre cuatro hombres conversando alrededor de un camión.