"Imagination is the one weapon in the war against reality."

Jules De Gaultier



lunes, 1 de agosto de 2011

¡Peligro! Zona de Descarga de Trama

“Dan, I’m not a Republic serial villain. Do you seriously think I’d explain my masterstroke if there remained the slightest chance of you affecting its outcome?”
Ozymandias
Watchmen
1987

El capítulo 25 de EP11 ha resultado una pequeña victoria personal.  No es el clímax de la obra ni contiene el momento catártico de un personaje principal, pero sí es uno de los puntos de pivote más importantes de la historia—quizás el más esencial.

A lo largo de 350+ páginas he sembrado un enigma al estilo “Da Vinci Code”.  No es sobre temas religiosos ni es tan elaborado como los de Dan Brown, uso la analogía sólo porque recoge a personas y eventos históricos para interpretarlos e inclinarlos hacia mis propósitos ficticios, abarcando sucesos que se desarrollan desde 1908 hasta 1960.

Los párrafos de ese capítulo avanzaron a buen ritmo hasta que me topé con un dilema: La dirección que había tomado básicamente me conducía a un personaje que se levantaba a dar un discurso y explicaba la fórmula del misterio.  Peor aún, su audiencia ya sabía el 70% de la información que él iba a recitar, lo cual hacía la charla aún más conveniente e inconvincente (Nada más le faltaba exclamar al final: “I expect you to die, Mr. Bond!”).  Me había estrellado con la archienemiga del narrador, la temida EXPOSICIÓN, famosa por su habilidad para descuartizar el ritmo de un relato… Si no hallaba una alternativa a que este personaje simplemente descargara la trama durante tres páginas entonces mejor borraba el archivo Word de la novela y dedicaba mis esfuerzos a escribir un compendio de haikus.

martes, 26 de julio de 2011

Mundos Interiores

Hace unos días una amiga me preguntó “¿por qué no escribes de lo que sabes?”.  Si la memoria no me falla le acababa de describir la fantástica premisa de mi proyecto actual.  Mi respuesta fue larga y elaborada y no planeo reproducirla aquí, pero al día siguiente por absoluta casualidad me tocó escribir una escena que provee una respuesta mucho más clara y elegante.

En una bodega apropiadamente clandestina se reúnen cuatro personajes tras realizar una exitosa redada a una base secreta del complejo militar estadounidense.  Por supuesto que esto se deriva de mi inmensa experiencia dirigiendo a un equipo de mercenarios en operaciones internacionales ilícitas… Pero curiosamente nunca se me ocurrió describir la redada en sí.  Desde el principio planeé retratar el reencuentro posterior.

Lo que obtuvieron en la redada es sumamente relevante para la trama—es un ingrediente imprescindible de mi McGuffin—y por eso la escena es requerida.  Pero si hubiera optado por el robo, habría tenido un par de páginas de sudor, sangre, balas, explosiones, y gritos (y quizás un par de helicópteros).  Sin embargo, preferí escribir sobre cuatro hombres conversando alrededor de un camión.

sábado, 4 de junio de 2011

Ha Olvidado la Contraseña

A finales del año pasado tuve la oportunidad de publicar un cuento en la revista El Guayacán.  Si no lograste adquirir el ejemplar, ahora puedes leerlo con sólo hacer clic en las páginas a continuación:




martes, 10 de mayo de 2011

Cìrculo Vicioso de Lectores y Escritores

El pasado viernes 29 de Abril tuve la oportunidad de compartir con el Círculo Vicioso de Lectores y Escritores dirigido por Gawie González, quienes eligieron La Niebla como su lectura del mes.

Comparto con ustedes algunas fotos de la reunión. 




¡Gracias nuevamente por la invitación!

martes, 26 de abril de 2011

El Puñal de la Parodia

“Do you like scary movies, Sydney?” Ghostface

Cuando abrí la cajeta de Amazon y vi la colección en su interior de la trilogía Scream fue como volver a saborear la crema que preparaba mi Abuela cuando era niño o visitar los pasillos de mi alma mater—el recuerdo me transportó inmediatamente a quince años atrás.

“¿Crees que violé a Rosa Jaén antes o después de haberla matado? ¿Alguna vez has pensado en hacerlo con un cadáver?”
“¿Qué se supone que va a lograr diciéndome eso?” Inquirió Flor. “¿Crees que te voy a coger miedo?”
“No por ese comentario. ¡Creo que me vas a coger miedo porque estoy dentro de tu casa y te voy a matar!”

No me acuerdo cuándo fue la última vez que vi la primera película de la serie, pero tampoco puedo hacer el cálculo de cuántas veces me senté a verla. Me reunía con mis amistades de la escuela y la volvíamos a ver aunque ya supiéramos cómo moría cada personaje y quién resultaba ser el asesino. Con mi primer salario compré el VHS de la película y la vi otra docena de veces. Suelo ser obsesivo con la ficción. Para mi sorpresa, todavía soy capaz de recitar la mayoría de los diálogos del film como si yo mismo los hubiera inventado.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Así No Fue

El año pasado tuve la oportunidad de contribuir un cuento a la Revista Maga.  Para quienes no tuvieron oportunidad de adquirir el ejemplar, aquí hay otra oportunidad: Puedes leer el cuento con sólo hacer clic en las páginas a continuación...


jueves, 10 de marzo de 2011

El McGuffin Rebelde

Técnicamente puede que Claude no sea un McGuffin en el sentido formal del término, pero definitivamente fue concebido como tal. El único motivo por el cual me inventé a ese personaje era que me faltaba una razón para obligar a dos de mis protagonistas a interactuar. Necesitaba que pasaran mucho tiempo juntos, que tuvieran la oportunidad de recordar el romance que vivieron en su adolescencia y contrastarlo con los adultos en los que se han convertido; requería que nuevas vivencias reconstruyeran la confianza entre ellos. Sin Claude, ellos ni siquiera se habrían dado los buenos días.

La solución parecía simple: Un personaje necesita encontrar a Claude, el otro tiene los medios para localizarlo. Sólo juntos pueden rescatarlo del aprieto en el que se ha metido. Mientras más se prolongue la búsqueda de Claude, más tiempo comparten mis protagonistas y más se fortalece el vínculo entre ellos, que es el tema que realmente me interesa. No es exactamente la técnica más ingeniosa o innovadora que se me ha ocurrido, pero con la ejecución apropiada funcionaría bien.

Pero nunca le pregunté a Claude qué opinaba de su participación en la novela.

domingo, 6 de febrero de 2011

¿Desalineado?

De vez en cuando me preguntan sobre la metodología que sigo al escribir mis novelas, si escribo escenas aleatorias que me atraen primero, si tengo todo el argumento desarrollado antes de escribir, si alterno entre secciones de la novela y luego las voy ensamblando, y cuestiones similares. Mi respuesta siempre es la misma: Escribo los capítulos y sus escenas en el mismo orden en el que aparecen en el libro publicado. Esto resulta evidente en mis novelas que ya están en venta (Mirada Siniestra, La Niebla y Veritas Liberabit), pues todas presentan narraciones lineales. Pero la siguiente novela que ya tengo en borrador, IT, alterna entre varios acontecimientos en distintos puntos temporales, y aún así la escribí toda en el orden en que es contada, no en orden cronológico.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Au Revoir 2010

"...Porque la ruina trajo consigo de la mano las musas..."
Enrique Bunbury
Porque Las Cosas Cambian


Sonará extraño que, al referirme a la primera década del Siglo XXI, que vio la publicación de mis tres primeras novelas, lo único que me apetece decir es: “¡Al fin se acabó!”  Quizás es que el 2010 ha sido un año harto irregular, pero sospecho que la década que empieza mañana será mucho más interesante.

Además, el futuro está atrasado: SkyNet no se ha vuelto autónoma, los perezosos extraterrestres no han invadido, no he conocido a los soldados transgénicos de James Cameron (Ojalá todos se vean como Jessica Alba), aún no venden droides de protocolo y sigo esperando mi carro volador, o al menos un DeLorean que me traslade a 1985.

Mientras tanto, en el mundo real, entre un diluvio de interrupciones y compromisos avancé bastante en mi proyecto actual, que promete ser mi mejor novela aún. Todavía tengo por delante muchos meses frente al teclado, pero quienes están esperando mi siguiente obra no deben desesperarse. Mi cuarta novela ya está lista, y después de varias revisiones ya tengo una versión definitiva con la que estoy contento… por ahora. He aquí la evidencia:

domingo, 26 de diciembre de 2010

La Contraseña del Guayacán

Durante años he ido armando una colección de cuentos que se rehúsa a ver la luz pública. Muy de vez en cuando los desempolvo; algunos son retocados, otros son descartados y nuevos son añadidos. Los cambios en mis gustos y preferencias me han impedido hacer una selección definitiva. Y, siendo honesto, mi predilección por el lienzo más amplio de las novelas constantemente acapara mi interés.

Estos cuentos se han ido poniendo impacientes con su autor, y los más osados han emprendido fugas precipitadas hacia la libertad. Hace unos meses pudieron conocer a uno de ellos, Así No Fue, en la revista Maga # 65. Este mes otro de ellos hace su debut en la revisa El Guayacán # 3.

Víctor Mojica tuvo la gentileza de ofrecerme la oportunidad de contribuir con su novedosa publicación que este año exitosamente dio el brinco de Internet a la página impresa, y el resultado lo pueden ver en la página 74 de la revista, que ya está a la venta.

Mi cuento se titula ¿Ha Olvidado la Contraseña? Lo escribí hace unos años, inspirado oblicuamente por un hacker que por unas semanas se robó mis cuentas de correo electrónico. Como suele suceder, mi imaginación elevó la situación a una escala mayor, y con este divertido relato abordo las insólitas conexiones sociales que brotan del ciberespacio. Además, es una muestra de lo que encuentro más interesante de los cuentos: La oportunidad de experimentar con las formas narrativas.

Los invito a que adquieran El Guayacán # 3, no sólo para leer ¿Ha Olvidado La Contraseña? sino por todo su contenido variado, desde peripecias circenses en el interior del país hasta noches de sexo en vivo en Calidonia...